Piensa en lo que costaba una copa en tu local hace diez años. Y en lo que cuesta hoy. Ahora piensa en la entrada: también ha subido. El DJ, la seguridad, la luz: todo ha subido.
Ahora piensa en el guardarropa. En muchísimas discotecas de España sigue costando lo mismo que entonces: 1 €, y en algunas 50 céntimos. Nadie decidió que fuera así. Simplemente, nadie lo ha tocado. Y en esa decisión que nadie tomó hay más dinero del que parece.
Las cuentas de un sábado cualquiera
Un ejemplo con números redondos: un local que guarda 300 prendas por noche.
| Precio por prenda | Por noche | Al mes (8 noches) |
|---|---|---|
| 1 € | 300 € | 2.400 € |
| 2 € | 600 € | 4.800 € |
| 3 € | 900 € | 7.200 € |
Mismas prendas, mismo empleado, mismo espacio. De 300 € a 900 € por noche: el mismo guardarropa, el triple de caja. Y como el guardarropa no tiene coste de producto, casi todo ese dinero extra es beneficio. Son cifras de ejemplo; las tuyas las sacas en un minuto con la calculadora del guardarropa.
Entonces, ¿por qué casi nadie lo sube?
Porque da miedo. Miedo a que el cliente se queje, a que entre con el abrigo puesto, a parecer caro. Y hay un miedo más silencioso que casi nadie dice en voz alta: ¿de qué sirve cobrar 3 € si no sé si los 3 € llegan a la caja?
Ese segundo miedo es el que tiene razón. Con papelitos a boli y un cajón de efectivo, subir el precio es subir también lo que se puede perder. Un euro que no llega a la caja es una pena. Tres euros que no llegan, multiplicados por cientos de prendas, ya es otra cosa.
Lo que pasa cuando se sube el precio sin cambiar nada más
- Subirlo a ojo, de un día para otro. Un cartel nuevo escrito a mano y el mismo papelito. El cliente paga más por exactamente lo mismo, y se nota.
- Subirlo solo «cuando hay mucha gente». Sin tarifas claras, cada empleado cobra según le parece, y la caja es aún más difícil de comprobar.
- Dejarlo como está «para no complicarse». Es la opción más cara de todas, porque se paga cada noche y no aparece en ninguna factura.
Lo que hace que 3 € se paguen sin pensarlo
El cliente no compara el precio del guardarropa con otro precio. Compara su abrigo, que quizá le costó 200 €, con el riesgo de dejarlo en una silla toda la noche. Con esa comparación, 3 € son poco. Lo que necesita es sentir que paga por un servicio de verdad:
- Un ticket impreso con el precio, la fecha y la hora, en lugar de un papelito con un número a boli.
- Rapidez: si dejar el abrigo cuesta un segundo, el precio pesa menos.
- Tarifas que tienen sentido: un bolso o una mochila, que ocupan más, con su propia tarifa; una pareja que paga una vez por dos prendas.
Y para ti, el dueño, lo que convierte la subida en dinero real es otra cosa: que cada ticket quede registrado. Último número de cada tarifa por su precio es lo que tiene que haber en la caja. Así el euro de más llega entero.
Cómo lo hace QR Seven
QR Seven es el sistema de guardarropa que usan las discotecas más grandes de España. Lo creamos nosotros y somos su proveedor español desde 1997, con más de 500 sistemas instalados.
- Cada tarifa es una tecla: ropero, bolso, dos prendas, tres prendas. Cambiar un precio es inmediato.
- Ticket en un segundo con letra de tarifa, número correlativo, precio, fecha y hora.
- Cada ticket, registrado: al cerrar sabes cuántas prendas de cada tarifa han entrado y cuánto tiene que haber.
- Funciona sin internet y los tickets existen en varios colores, para que encajen con la imagen de tu local.
Si quieres ir más allá del precio base, las cuatro estrategias completas (precio por noche, tarifa por prenda y más) están en cuánto cobrar por el guardarropa.
Pruébalo un fin de semana con el precio nuevo
Te dejamos una máquina gratis durante un fin de semana. Pon el precio que quieras probar y compara la caja con la de los sábados anteriores. El precio del sistema depende de tu local y lo hablamos por teléfono o WhatsApp en cinco minutos.
